Ante todo quiero enviarle un saludo a todos mis panas malandros que, al igual que yo, buscan el pan nuestro de cada día en el campus universitario.
Saben, al igual que ustedes, he tenido que avocarme a tan desprestigiadas actividades tales como: el pillaje, robo, hurto, asalto y sus diferentes variantes dentro del Núcleo Anzoátegui debido a la inseguridad reinante en la ciudad, es que uno no está seguro al andar por las calles, porque si te agarra la policía ¡Ay mi madre!, ¡no la cuentas! Y no importa si eres malandro o no. Bueno, les escribo la presente para hacer un llamado a la calma y a la mesura, porque sé que al igual que a mí, les preocupa mucho el alboroto que tanto empleados, profesores y estudiantes están haciendo.
Para que vean que no tienen nada de que temer, voy a refrescar su memoria. Hace unos años, por allá por el 2007, descubrimos lo fácil que era ir a malandrear a la UDO. Siempre fuimos invitados de honor a los saqueos, protegidos de las fuerzas públicas gracias a la “autonomía universitaria” ¡Vaina tan buena mi hermano! Hasta uno hace catarsis lanzándole piedras a los tombos, y si por casualidad llegan a entrar en un arrebato de ira, ¡le cae luego toda la comunidad universitaria encima! Bueno, también hay que entender que a veces no se sabe a quién tenerle más miedo, si a nosotros los malandros que buscamos un buen botín, o al policía que entra para desatar su frustración y rabia, ése no ve a quién le da, jejeje ¡la vaina es dantesca! Por eso dudo que los protejan las fuerzas públicas dentro de la universidad. ¿Recuerdan cuando colocaron un punto de control de la Guardia Nacional en la entrada hacia básico? En verdad la cuestión funcionó unos meses, pero yo sabía que no se iban a quedar allí para siempre. Bueno, en esa época fue que decidí entrar a estudiar en la UDO. La verdad lo hice porque así podía pagar pasaje estudiantil y comer en el comedor. No fue difícil entrar, con los contactos adecuados y la actitud adecuada, siempre hay quien sepa apreciar tus “habilidades” y como siempre hay enfrentamientos entre grupos estudiantiles el reclutamiento es intenso… ¡gracias a Dios existe el ahora llamado Procupo! Una vez dentro ya dejas de ser un malandro para convertirte en un estudiante, y aunque somos muy pocos, podrás saquear, asaltar, hurtar y robar sin dejar de ser estudiante. ¡Ni siquiera tienes que estudiar! Las normas de permanencia y repitencia son como la Sallona, un cuento para meterte miedo, nada más.
No teman mis colegas, yo sé que les inquieta que los estudiantes estén como en pie de guerra exigiendo seguridad para ellos, pero no creo que sus organizaciones políticas hagan mucho, ¡si gracias a ellos estamos adentro! ¡Gracias a ellos cada vez que intentan aplicar las normas, ¡arde Troya¡ La verdad no tenemos mejores aliados. Por ese lado dudo que logren organizarse, lo más que pueden hacer es paralizar la universidad para presionar a las autoridades para que hagan algo.
No teman mis colegas, yo sé que les inquieta que las autoridades estén desesperados buscando solución al asunto de la seguridad, pero no creo que hagan mucho, porque si quieren aplicar medidas que nos afectan, nuestros grupos políticos nos defenderán, y estoy seguro de que las autoridades no querrán perder piso político con ellos. Seguramente sacarán nuevos carnets, pondrán nueva vigilancia, sacarán calcomanías para los carros, pero nosotros seguiremos allí, haciendo lo nuestro, eso sí, ¡con carnet nuevo!
No teman mis colegas, yo sé que les inquieta que los profesores estén alborotados, pero eso no dura mucho, ni siquiera van a sus propias asambleas, ni muchas de sus ideas son viables, que si detector de metales, que si cámaras de vigilancia, que si carnets inteligentes, imaginan a la UDO como un aeropuerto norteamericano, como si eso fuese fácil con veintidós mil estudiantes y como si no costara billete, ¡y con el recorte que le están dando cada año a la universidad!
Lo que hay que temer de verdad hermanos es a un cambio de pensamiento en estudiantes, profesores y autoridades. Me da escalofríos, pero imaginen por un momento a los estudiantes exigiendo que se apliquen las normas de repitencia y permanencia. Imaginen a los grupos políticos estudiantiles luchando, no por cuotas de poder, ni entre ellos, sino por el interés de sus representados, buscando la excelencia en la academia, la disciplina, la legalidad y la lucha de mejores condiciones. Imaginen a los profesores asistiendo en masa a sus asambleas, eligiendo con conciencia a las autoridades universitarias, no votando por el menos malo sino por el más adecuado. Imaginen a las autoridades, llevando a la universidad por el sendero apropiado, contra viento y marea, cambiando malos hábitos por rectitud y dando ejemplo al resto de la comunidad, luchando por los recursos necesarios ante los entes correspondientes en vez de cubrirse detrás de la excusa “no hay presupuesto”. Pero estoy seguro colegas, que nada de eso pasará, por el bien nuestro.
Espero que ahora, hermano malandro, estés más tranquilo y entiendas que este recurso natural renovable lo tendremos a la disposición por muchos años, donde podremos encontrar más que sustento, unas mejores condiciones de vida que merecemos como antisociales racionales que somos.
No quiero despedirme sin antes agradecer a todos aquellos que nos dieron entrada a La Casa más Alta y a los que nos ayudaron a permanecer en ella. También quiero agradecer a mi profesora de lingüística por la mejora en mi calidad de redacción y ortografía, porque aunque uno no quiera, algo bueno se le pega.
El malandro estudiante.
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